YOGA PARA EL DOSHA VATA

YOGA PARA TU ESTABILIDAD

En el Ayurveda la práctica de Yoga es una parte esencial del tratamiento, junto con las guías de alimentación, hierbas, rutina diaria, también se recomiendan cierta asanas o posturas de yoga que son mejores para equilibrar a uno u otro dosha. Un enfoque equilibrado del Yoga ayudará siempre a estabilizar los tres doshas.

Si eres una persona tipo Vata tienes mucho aire y éter en tu constitución, por que tiendes a ser más volátil, inestable y de rutinas irregulares. Por lo mismo, eres la que más beneficiada te verás con una práctica de yoga regular, ojalá todos los días por la mañana, aunque sea breve, ya que te dará la estabilidad y tranquilidad necesaria para comenzar tu día.

“Un cuerpo Vata tiene facilidad de movimiento, de modo que la práctica de asanas suele resultarle agradable; sin embargo, moverse lentamente y mantener las posturas puede suponerle un desafío.”


Si tienes mucho dosha Vata en tu Prakruti, probablemente tengas una constitución ligera y flexible, lo que te hará más fácil comenzar con el Yoga si aún no has practicado. Con el paso de los años tus articulaciones se van poniendo más rígidas, por lo mismo te será beneficioso comenzar con las asanas en las etapas más tempranas de tu vida, para que puedas gozar de buena salud y de una columna vertebral flexible cuando te vaya haciendo mayor.

Definitivamente tu desafío es ser constante, mantener la práctica, no exigirte demasiado sobre todo cuando te dejas llevar por la emoción del comienzo, sino que dosificar tu energía poco a poco, así evitaras lesiones y al mismo tiempo no te desanimarás o aburrirás rápidamente como suele ocurrirte.

PON EL FOCO EN LAS CADERAS

Las zonas donde se aloja Vata son las caderas, pelvis y colon. Durante tu práctica de Yoga, siempre te será beneficioso incorporar y poner más atención en las asanas que trabajen estas áreas de tu cuerpo.

Te ayudará a movilizar la energía Vata, a promover una buena evacuación de tus desechos si sufres de estreñimiento y a aliviar dolores de huesos y articulaciones en la parte baja y mantener esta zona siempre flexible.


1. Ananda Balasana – El Bebé Feliz 

Mirando hacia arriba sobre tu mat de yoga, flexiona las rodillas hacia el pecho. Respira profundamente y toma los extremos externos de los pies con tus manos. Abre tus rodillas un poco más que el ancho de tu torso, e intenta llevarlas hacia las axilas. Asegúrate que tus tobillos queden en línea con las rodillas, de manera que tus pantorrillas queden paralelas al suelo. Empuja hacia arriba con los talones, al mismo tiempo que creas resistencia hacia abajo con tus manos. Mantén la espalda siempre recta en el suelo. Mantén tu cuello extendido y relaja los músculos de tu cara. Si quieres, puedes balancearte un poco hacia los lados.  Mantén la postura lo que más puedas hasta 1 minuto, realizando respiraciones profundas. Para salir de esta postura, deja de tomar tus pies con las manos y bájalos con cuidado y lentamente al suelo, mientras liberas todo el aire contenido en tus pulmones.

2. Eka Pada Rajakapotasana – Postura de la Paloma con una pierna

Comienza con la postura a cuatro patas, las rodillas directamente debajo de las caderas y las manos ligeramente por delante de los hombros. Desliza tu rodilla derecha por delante de tu muñeca derecha. Al mismo tiempo, lleva el pie derecho hacia la parte delantera de la rodilla izquierda y apoya tu rodilla derecha en el piso. Desliza lentamente la pierna izquierda hacia atrás estirando la rodilla. Intenta bajar lo más posible tus caderas al piso. Mantén tu pelvis lo más recta que te sea posible. Con tus manos presionando contra el piso, alarga la columna, mira hacia delante. Mantén la postura lo que más puedas hasta 1 minuto respirando profundamente. Repite con la pierna izquierda.

3. Malasana – Postura de la Rana

Estando de pie, pon tus pies ligeramente más separados que el ancho de tus caderas y rótalos llevando los dedos levemente hacia afuera. Dobla tus rodillas profundamente, hundiéndote hasta que tus caderas estén más abajo que tus rodillas, llevándolas lo más cerca del piso que te sea posible. Junta tus palmas en el centro del corazón y mueve los codos hasta que ambos se encuentren en el interior de las rodillas. Empuja los codos contra las rodillas para abrir un poco más las caderas y presiona suavemente el interior de las rodillas contra los codos. Mantén tu espalda recta y extendida, alargando tu columna vertebral. Permanece en esta postura lo que más puedas hasta 1 minuto respirando profundamente. Para salir de la postura, puedes levantarte lentamente con la espalda recta o sentarte fácilmente sobre tus glúteos.

PRESERVA TU ENERGÍA Y TRANQUILIDAD

Siempre finaliza tu práctica de Yoga con Savasana, incluso puedes hacer esta postura más tiempo que los otros doshas, para preservar toda la energía y tranquilidad que has ganado durante tu sesión. Puedes aprovechar de visualizar imágenes relacionadas con agua, tierra y fuego, como una montaña, un lago, un mar en calma, bosques, campos con flores, un fuego o el sol del amanecer o del atardecer.

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